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| Fuente: The Objective, 21 de octubre de 2024 |
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| Fuente: The Objective, 21 de octubre de 2024 |
Aquí tenéis nuestro podcast sobre el último libro del periodista Lorenzo Ramírez que versa sobre las claves ocultas del 11-M.
Aquí tenéis nuestra reflexión sobre el 20º aniversario del 11-M.
Lo que era una conjetura, más o menos disimulada, ya empieza a tomar forma. El 9 de noviembre de 2023 es un punto de inflexión en la Historia de España si es que podemos seguir llamando así a este país. Como saben todos los seguidores de El Guardagujas, la jornada del 11 de marzo de 2004 fue, amén de una inmensa tragedia para España, un momento en el cual se hicieron declaraciones que hacían pensar que alguien estaba interesado en un cambio de régimen. ¿A qué nos estamos refiriendo? Simple y llanamente a la demolición del Estado constitucional de 1978 e inaugurar una nueva época cuyas características desconocemos. Eso mismo ocurrió ayer cuando supimos el precio que Sánchez está dispuesto a pagar para permanecer en el poder. Un cambio de régimen no es en sí mismo malo. El problema reside en que este cambio se quiere ejecutar de manera unilateral y sin tener en cuenta la opinión de todos los españoles. Por lo visto, los arquitectos del acuerdo firmado entre Sánchez y Puigdemont desean ir a un Estado plurinacional algo que, claro, colisiona brutalmente con la Constitución de 1978. Es, en definitiva, el fin de lo que hemos conocido hasta ahora. Sánchez parece que se conforma con ¿gobernar? sobre los escombros del edifico.
A lo largo de estos años hemos analizado muchos aspectos relacionados con el 11-M. Hoy, por su alto interés informativo, vamos a reproducir dos documentos realmente importantes. El primero recoge las declaraciones de Aznar en su comparecencia del 11 de marzo de 2004 en La Moncloa:
España no va a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten ni porque dejen de matar
Después de 192 muertos, ¿a qué se refería Aznar con esas palabras? ¿Quién le sugería esa solución? Aún no tenemos respuesta a esos interrogantes. Unas horas antes de estas palabras, el periodista Iñaki Gabilondo afirmaba lo siguiente en la Cadena Ser:
No vale una respuesta digamos convencional, asistir a unas manifestaciones multitudinarias. No, tiene que haber un cambio de página. No se puede seguir viviendo como se ha vivido, de espaldas unos a otros, cada uno encerrado en su burbuja autista. España tiene que plantearse las cosas de otra manera. Un tiempo nuevo.
Esto solo puede despacharse con la política de las grandes solemnidades. La que hizo de España un país modélico cuando fue capaz de afrontar el desafío monumental del fin de la dictadura, con una transición inesperada, con la elaboración de una Constitución que nos desconcertó a todos por haber sido capaz de unir posiciones políticas clamorosamente divergentes, por lo que significó el pacto de la Moncloa, por lo que se significaron algunas cosas que se gestionaron con política mayor.
¿A qué se refería Gabilondo con el "tiempo nuevo"? ¿A lo que estamos viviendo ahora o a otra cosa?
Aquí tenéis un documento sonoro relevante. Éste es el momento exacto en el que la Cadena SER anunció, en el programa Hora 25 del 11 de marzo de 2004, la existencia de un terrorista suicida en uno de los trenes atacados en esa aciaga jornada.
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| El País, 23 de abril de 2023 |
| Fuente: El País, 12 de marzo de 2004 |
Aquí tenéis un reportaje sobre la estación de Alcalá de Henares (Madrid) y el 11-M.
| Fuente: El País, 9 de abril de 2004 |
| Fuente: BBC |
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| Fuente: Diario de Sesiones del Congreso. 19 de julio de 2004 |
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| Fuente: Diario de Sesiones del Congreso. 19 de julio de 2004. |
| Fuente: El País, 11 de marzo de 2004 |
¿Por qué el Gobierno de Aznar, con la ayuda inestimable del CNI encabezado por Jorge Dezcallar, se empecinó en la autoría de la ETA del 11-M cuando, presuntamente, la masacre fue perpetrada por un grupo de inspiración yihadista? Una de las razones que explican este empecinamiento fue el episodio acaecido en la localidad de Cañaveras (Cuenca) el domingo 29 de febrero de 2004, doce días antes del 11-M. Dos miembros de ETA, Irkus Badillo y Gorka Vidal, llevaban una caravana, compuesta de dos vehículos, de Canfranc (Huesca) a Madrid cargada con 506 kgs de cloratita, 30 kgs. de Titadyn y 90 metros de cordón detonante. Los dos miembros de la ETA, que tenían la misma edad (25 años), eran novatos y no estaban fichados por las Fuerzas de Seguridad del Estado lo que en el argot policial se conoce como "legales". Uno de ellos solo había logrado participar en acciones de la Kale Borroka. Se da la circunstancia de que Gorka Vidal, al ser detenido, gritó lo siguiente:
| El País, 1 de marzo de 2004 |
| El País, 1 de marzo de 2004 |
Los etarras tenían órdenes de poner la bomba en "un polígono empresarial de la N-II". En su poder llevaban un plano de Madrid, con un círculo que rodea el parque empresarial, pero que engloba también el aeropuerto "y parte de Alcalá de Henares", según fuentes de Interior. Las sospechas apuntan a que iban a atacar objetivos concretos. "Nada está confirmado", añadían, "y es posible que ETA lo dejara al albedrío de los detenidos"
Llama la atención la inexperiencia de esta pareja de etarras, un rasgo que comparten con los miembros de ETA que también protagonizaron el intento de voladura de Chamartín en diciembre de 2003. La colaboración (¿o fue otra cosa?) de estos dos etarras con la Guardia Civil es llamativa pero no es, a nuestro juicio, lo más interesante de este suceso. Sobre la caravana de Cañaveras hay dos puntos que no convienen ser pasados por alto. El primero de ellos es que este convoy de la ETA coincidió en el tiempo con el transporte, que fue responsabilidad de "El Chino", de los explosivos que, presuntamente, fueron utilizados en los trenes del 11-M.
¿Cuál es el segundo punto que conviene tener en mente? Como ya dijimos en otra parte, destacados dirigentes políticos pusieron en duda la veracidad de esta operación. No estamos hablando de gente aficionada a la política ni mucho menos sino personas que, de algún modo u otro, tenían acceso a determinado tipo de información. Uno de esos dirigentes fue Joseba Azkárraga, entonces consejero de Interior del Gobierno Vasco, el cual vino a decir que la operación antiterrorista de Cañaveras era extraña como mínimo. Volvemos de nuevo a El País, en su edición del 1 de marzo, para plasmar qué fue exactamente lo que dijo Azkárraga:
| Fuente: El País, 1 de marzo de 2004 |
Yo, la verdad, cada día estoy más seguro de que la ETA actual está teledirigida por las cloacas del Estado
¿Se refería Anguita, que al igual que nosotros era escéptico en torno a los que nos han contado sobre el 11-M, a lo mismo que Azkárraga o González? ¿A qué se refería con el término "cloacas del Estado"?
De los 116 detenidos por su presunta relación con los atentados del 11 de marzo en Madrid, 9 eran de nacionalidad española. De esos 116, que fueron detenidos mientras duró la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados, solo 28 acabaron el juicio. De los 28 que terminaron el proceso, 7 fueron absueltos y 21 condenados en primera instancia. De los 21 condenados por la Audiencia Nacional, 5 fueron puestos en libertad al haber cumplido ya la pena de prisión impuesta por el tribunal. Más adelante, el Tribunal Supremo redujo el número de condenados de 21 a 18 y de esos 18 sujetos 15 fueron condenados por delitos como falsificación, tráfico de explosivos, etc... Es decir, ninguno de esos 15 elementos fue condenado por atentar contra la vida del prójimo. Sobre los 3 condenados por delitos de sangre hay que decir uno es español, José Emilio Suárez Trashorras (confidente policial), Otman el Gnaoui y Jamal Zougam. No deja de ser llamativo, y por eso insistimos en ese punto, que una célula yihadista permita la colaboración de infieles. ¿O es que esto es un síntoma de "degeneración operativa"?
| El País informa del número de imputados por la matanza del 11-M, un total de 116 |
El mayor atentado de la historia de España, con 192 personas fallecidas, se salda, de manera sorprendente, con solo tres personas en prisión. Estamos hablando de una cadena de atentados que implicó la voladura de cuatro trenes de Cercanías con 12 bombas (solo 10 estallaron) de manera sincronizada en hora punta en Madrid. Ha habido atentados de la ETA, como el de Hipercor que costó la vida a 21 personas, en el que el número de terroristas condenados fue de 4. ¿Solo tres condenados por delitos de sangre? ¿Y los demás? ¿Solo Zougam puso las doce bombas en los cuatro trenes, algo que es literalmente imposible?
Facilitar al Presidente del Gobierno y al Gobierno de la Nación las informaciones, análisis, estudios o propuestas que permitan prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones. (Art. 1 Ley 11/2002)
España no va a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten ni porque dejen de matar
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| Fuente: Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. 19 de julio de 2004. |
A falta de resultados de los análisis periciales sobre la composición y características de los artefactos, el procedimiento es el que ETA ha empleado en buena parte de las acciones terroristas que ha realizado o intentado en los últimos años
Lo que le puedo decir es que, así como en octubre o en noviembre lo que yo llamo los sensores los teníamos al rojo y estábamos esperando algo, después hubo silencio de radio durante mucho tiempo y no había nada que nos hiciera presagiar lo que ocurrió que, por otra parte, no vino de fuera, sino que se gestó aquí dentro.Más adelante, Dezcallar volvió a insistir en esta idea:
No, absolutamente nadie. Puedo ser enfático en esto. Absolutamente nadie olió nada de lo que se preparaba.
El diario digital El Confidencial ofreció el pasado lunes una entrevista realizada por José Antonio Zarzalejos, cuyo contenido está reservado a los suscriptores, a la antigua ministra Mercedes Cabrera y cuyo titular es un ataque en toda regla a las personas que discrepan o albergan dudas sobre lo que nos han contado sobre los atentados del 11-M, un triste episodio en nuestra historia reciente al cual hemos dedicado muchos comentarios y vídeos por la trascendecia del mismo. El titular de la entrevista no deja lugar a dudas:
La victoria de Zapatero desató las teorías de la conspiración del 11-M
Empecemos por partes. Desde el mismo momento en que tuvieron lugar los atentados se calificó como "teoría de la conspiración" a cualquier argumento que, por mínimo que fuera, se saliera de las tesis oficiales. Detrás de esa etiqueta se ocultaba un ataque feroz, y escogemos bien el adjetivo, hacia los disidentes de la Versión Oficial (VO) de lo ocurrido el 11-M. Sin embargo, ¿qué es una conspiración? Según el diccionario de la RAE el verbo conspirar significa lo siguiente:
Unirse contra un particular para hacerle daño
Si recurrimos a otras fuentes, anglosajonas en este caso, resulta que una conspiración es un plan secreto perpetrado por, al menos, dos personas contra los deseos de alguien. ¿Qué fue entonces el 11-M? ¿Qué se pretendía con la voladura de cuatro trenes que mataron a 192 personas e hirió a centenares de viajeros? ¿Se pretendía influir en las elecciones del 14 de marzo, amén de otras cosas, o fue algo casual? ¿Fue un atentado más en la larga lista de atrocidades terroristas que han golpeado España? Si el 11-M no fue una conspiración, ¿qué es entonces una conspiración? Sin embargo, los defensores de la VO siguen diciendo que todo aquello que no se ajusta a su visión es producto de oscuras teorías conspirativas y, en el menor de los casos, se califica como infundio o fantasía.
Muchas personas en España, como así lo hemos señalado en El Guardagujas, apuntan siempre a Estados Unidos como el país en el que siempre tienen lugar maniobras de Inteligencia para conseguir fines de dudosa moralidad. Sin embargo, a los ojos de nuestros analistas patrios, España es un país inmaculado en el que todo está claro y no puede haber la más mínima sombra de sospecha sobre los episodios más turbios de nuestra historia. Y todo aquel que tenga dudas debe ser mandado al ostracismo.
Hace unos años tuvimos otro blog que nos dio muchos éxitos pero también momentos ingratos. Cada vez que tratábamos el 11-M éramos atacados de manera inmisericorde por personas de izquierda y también por gente del ámbito de la derecha. Solo así se entiende que José Antonio Zarzalejos, director del ABC en los tres años que discurrieron entre el 11-M y el juicio de 2007, se pusiera al frente de la defensa de la VO. Tal fue así que dejamos de comprar el ABC tras casi veinte años siendo lectores del rotativo fundado por Luca de Tena en 1903. Zarzalejos no estuvo solo en ese empeño. Ignacio Camacho, columnista habitual de ABC y que es de las mejores plumas del diario, fue también un valedor de la VO, rivalizando incluso con Ignacio Escolar al respecto. Aún recordamos, porque tuvimos tiempo de plasmarlo en otro blog, cómo en septiembre de 2006 Escolar elogiaba en su blog los comentarios de Camacho sobre los disidentes de la VO. Lo mismo podemos decir del periodista Enrique de Diego que en su programa de Radio Intereconomía y en sus libros hizo exactamente lo mismo. Los simpatizantes de la izquierda, a la vista está, no estuvieron solos en este empeño. Sectores de la derecha, que no eran marginales y que tenían mucho poder e influencia, también atizaron a los discrepantes.
A tenor de todo lo expuesto hasta el momento, da la sensación de que el establishment, político y mediático, desea que los ciudadanos no tengamos espíritu crítico y, de este modo, resulte imposible tener dudas. En España se puede cuestionar todo menos el 11-M ya que, como dijimos anteriormente, una leve duda sobre el atentado te puede mandar extramuros del sistema. Esta deriva es peligrosísima porque supone dar por sentado lo que el poder, en cada momento, nos dicte. Por citar otros ejemplos conocidos, episodios como el atentado de Carrero Blanco o el golpe fallido del 23-F no sucedieron como nos lo han contado. Lo mismo podríamos decir del asesinato de Prim, el atentado a Alfonso XIII en 1906 o las circunstancias que rodearon el asesinato de Calvo Sotelo en julio de 1936.
Cabrera y Zarzalejos apoyan la tesis yihadista del 11-M, según la cual, el atentado se produjo como consecuencia de la Guerra de Irak de 2003. ¿Desde cuándo un comando yihadista tiene hindúes entre sus filas? ¿Cómo unos fanáticos terroristas islámicos colaboran con cristianos (infieles) para diseñar el atentado? ¿Qué tres fuentes de la lucha antiterrorista dijeron a la Cadena Ser que en uno de los trenes se inmoló un suicida, una noticia que luego se demostró falsa? ¿Cuántos terroristas siguen en prisión? ¿Es verdad que no llegan a cinco los encarcelados actualmente y eso teniendo en cuenta de que los detenidos por una matanza de ese tamaño llegaron a superar el centenar (concretamente 116)? ¿Y la nota del CNI del 11 de marzo de las 15:51? ¿Nada que decir al respecto? ¿Es así como quieren explicarnos el atentado más mortífero de la historia de España? ¿Conspiración o algo peor?
El resultado electoral del 14 de marzo de 2004 ya es lo de menos. Es más, no sería descabellado pensar, por razones que podríamos comentar en otro momento, que tanto el PP como el PSOE tienen cosas que ocultar sobre lo sucedido en aquellos días trágicos. De todos modos, a pesar de Cabrera y Zarzalejos, y toda la infantería que les apoya, no vamos a cejar en nuestro empeño de seguir estudiando el 11-M. Llevamos muchos años aguantando desprecios e insultos como para arrugarnos ahora.
El ministro de Transporte, José Luís Ábalos, es uno de los pesos pesados del Gobierno y del PSOE, una formación que, desde hace casi un año, gobierna España en coalición con Podemos. En reiteradas ocasiones, el titular de la cartera dedicada a la mejora de las comunicaciones e infraestructuras del país es primera plana por sus declaraciones que, en no pocas ocasiones, son sorprendentes. No es exagerado decir que, después de Pedro Sánchez, Ábalos forma con Adriana Lastra un tándem perfecto a la hora de mantener la ortodoxia ideológica del partido.
La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado ha estado rodeada de polémica por las alianzas que Pedro Sánchez, y apoyado de manera unánime por el partido, ha tejido con los separatistas de todo tipo y condición, sin excluir a Bildu, una formación proveniente, como todo el mundo sabe, del universo etarra que tanto dolor provocó en la sociedad española durante décadas. Ante el aluvión de críticas, Ábalos justificó el acercamiento de Sánchez a Bildu y llegó a equiparar la Transición con las maniobras ejecutadas por su jefe de filas. Tal comparación es una falacia. En la Transición los partidos políticos, desde el PCE hasta AP; velaron por el interés común. Bildu, como dejó claro un portavoz hace poco, solo pretende dinamitar el régimen para crear una nación vasca independiente. "Tumbar el régimen", lo llaman.
Volvamos por un momento a la trágica jornada del 11-M. En la mañana del 11 de marzo de 2004, cuando aún la autoría oficial de la matanza se adjudicaba a ETA, el periodista Iñaki Gabilondo dijo en su programa que la masacre debía ser un revulsivo para pasar página y dar paso a "un tiempo nuevo". Éstas fueron sus palabras:
No vale una respuesta digamos convencional, asistir a unas manifestaciones multitudinarias. No, tiene que haber un cambio de página. No se puede seguir viviendo como se ha vivido, de espaldas unos a otros, cada uno encerrado en su burbuja autista. España tiene que plantearse las cosas de otra manera. Un tiempo nuevo.
Más adelante afirma:
Esto solo puede despacharse con la política de las grandes solemnidades. La que hizo de España un país modélico cuando fue capaz de afrontar el desafío monumental del fin de la dictadura, con una transición inesperada, con la elaboración de una Constitución que nos desconcertó a todos por haber sido capaz de unir posiciones políticas clamorosamente divergentes, por lo que significó el pacto de la Moncloa, por lo que se significaron algunas cosas que se gestionaron con política mayor.
En el momento en que Iñaki Gabilondo pronunció esta reflexión de hondo calado (11:35 am del 11-M) la autoría recaía en la ETA. Sus palabras eran una crítica a la política llevada por Aznar contra el terrorismo y apostaba, de manera sibilina, por una negociación aunque no explicó en qué sentido se debería llevar a cabo. En aquella jornada del 11 de marzo, todos, menos Otegi, señalaban a la banda terrorista como autora de la matanza que se llevó por delante a 191 españoles. Independientemente de quién estuvo detrás del atentado, ¿no estamos viviendo "un tiempo nuevo" en estos días al ver la alianza táctica/estratégica de Sánchez con Bildu? No me digan que no es casualidad que Ábalos ponga sobre la mesa el mismo argumento, comparar la Transición con una negociación con la ETA y sus altavoces políticos, que Iñaki Gabilondo en la mañana de aquel infame 11-M.