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sábado, 27 de marzo de 2021

Deportaciones en la Unión Soviética: los pueblos "colaboracionistas" (1943-1944)

Entre noviembre de 1943 y junio de 1944 se produjeron en la Unión Soviética cinco oleadas de deportaciones de pueblos que, según las autoridades, habían colaborando con el ocupante alemán. Seis comunidades se vieron afectadas por estas oleadas: chechenos, ingusetios, tártaros de Crimea, karacháis, balkarios y los calmucos. Los integrantes de estos pueblos fueron enviados a diversos territorios de la entonces Unión Soviética: Siberia, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguizistán. Otras oleadas de deportaciones tuvieron como objetivo proceder a una limpieza étnica de Crimea y del Cáucaso y afectaron a otras minorías como griegos, búlgaros, kurdos, etc...  A diferencia de otras experiencias de deportación, estas cinco oleadas fueron llevadas a cabo siguiendo un plan, liderado por Laurent Beria y sus ayudantes del NKVD que viajaban en un tren blindado para supervisar las operaciones, más eficiente que permitió el ahorro de personal y recursos.

Un superviviente de estas deportaciones dejó escrito este testimonio:
La gente moría como moscas, a causa de la falta de oxígeno y hambre, en los vagones cerrados herméticamente, y nadie nos proporcionaba nada para beber o comer. La gente de los pueblos que atravesábamos estaba contra nosotros y nos acusaban de ser unos traidores así que siempre nos recibían con una lluvia de piedras que golpeaba las puertas de los vagones. Cuando se abrían las puertas de los vagones en mitad de las estepas de Kazajstán nos daban raciones militares para comer pero nada para beber y se nos decía que arrojáramos los cadáveres de los muertos al lado de la vía sin enterrarlos. 

Fuente: Stéphane Courtois y otros. The Black Book of Communism. Harvard University Press. Cambridge (Massachusetts). 1999.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Depuración de los ferrocarriles soviéticos en 1933

A principios de la década de los 30 del siglo pasado los ferrocarriles de la Unión Soviética estaban bajo la dirección de Andreev y más tarde de Kaganovich. Durante la primavera de 1933 el 8% de la plantilla de este sector estratégico, unos 20.000 trabajadores, fue purgado. Esta depuración, que pretendía limpiar los ferrocarriles de la Unión Soviética de elementos no afectos al régimen de Stalin, fue ejecutada por el Departamento de Transporte del GPU.

Fuente: Stéphane Courtois y otros. The Black Book of Communism. Harvard University Press. Cambridge (Massachusetts). 1999.

sábado, 27 de febrero de 2021

Deportaciones en la Unión Soviética: la isla de Nazino (1933)

La década de los años 30 del pasado siglo fue testigo de tres hechos realmente impresionantes en la antigua Unión Soviética: la hambruna, las deportaciones y el Gran Terror. Las deportaciones, como luego haría la Alemania hitleriana, fueron llevadas fundamentalmente mediante trenes que trasladaban a los sujetos no afectos con el régimen a lugares remotos e inhóspitos. 

Durante los días 29 y 30 de abril de 1933 dos trenes salieron de Moscú y Leningrado respectivamente. El primero transportaba a 5.070 personas y el segundo a 1.044. Las condiciones del viaje eran tremendas y esto provocó que cada día murieran de media unas 35 personas. De todos modos, estas condiciones eran envidiables comparadas a las que iban a "disfrutar" a la llegada a Tomsk. Una vez en esta ciudad, los deportados fueron transferidos a unas embarcaciones hasta la isla de Nazino, situada en la confluencia de los ríos Ob y Nazina en la parte occidental de Siberia, y que es un enclave inhóspito e inhabitado. La comida era prácticamente inexistente, el hambre aumentó de manera dramática y se dieron casos de canibalismo. Además los deportados no contaban con refugios para pasar la noche. En total, de las más de 6.000 personas trasladadas a Nazino solo 2.200 estaban vivas a fecha de 20 de agosto de 1933.

Fuente: Stéphane Courtois y otros. The Black Book of Communism. Harvard University Press.  Cambridge (Massachusetts). 1999.

viernes, 28 de agosto de 2020

Escena de la Gran Hambruna de Ucrania (1932-1933)

Kapuscinski nos deja este testimonio de la Gran Hambruna de Ucrania (1932-1933) que causó, según el periodista polaco, unos diez millones de víctimas:
Los campesinos que vivían en pueblos situados cerca de una vía férrea salían de sus casas cuando se acercaba un tren. Se postraban de rodillas, levantaban los brazos y clamaban: ¡Pan! ¡Pan! Los ferroviarios tenían la obligación de cerrar las ventanillas del tren y de correr las cortinas.

En este enlace podéis leer más datos sobre la Gran Hambruna, conocida como Holodomor en Ucrania, una tragedia que tuvo su origen en la colectivización forzosa del sector agrario por orden de Stalin.

Fuente: Kapuscinsky, Ryszard (1993). El Imperio. Anagrama. Barcelona.

jueves, 27 de agosto de 2020

Matanza del NKVD en Vinnytsia (Ucrania) en 1937

Como ya hemos indicado en otra parte, durante este verano hemos leído dos libros relacionados con la historia del a Unión Soviética. La obra El Imperio, del periodista polaco Ryszard Kapuscinski, es una colección de crónicas de sus viajes por las repúblicas que configuraron la gran superpotencia. Aparte de ser un excelente testimonio de la situación interna del todopoderoso imperio soviético, cuya lectura nos ha enganchado desde el primer minuto, es también un libro de viajes y el ferrocarril aparece en no pocas ocasiones. Kapuscinski hace, en varias ocasiones, descripciones de lo que fue el aparato represor de la época estalinista, más conocido como Archipiélago Gulag. Al respecto, uno de los extractos más espeluznantes es lo que el periodista polaco comenta sobre la estación de Winnica (Vinnytsia) en Ucrania, una ciudad en la que el NKVD, el departamento de seguridad interna de la época, perpetró una masacre:

Una noche de viaje entre Kishinov y Kiev. No duermo, espero la llegada del tren en la estación de Winnica. Son las tres de la madrugada. En medio de la tupida oscuridad, unas pocas farolas débiles apenas si iluminan la vieja estación. Diviso unas cuantas siluetas inmóviles en el andén. Llovizna, y las gotas de lluvia se deslizan por el cristal de la ventana. No se ve nada más, el resto, el terrible resto, está más allá del edificio de la estación, sumido en la profundidad de la noche. Winnica es el lugar de un asesinato en masa, otro Katyn, en el territorio de Ucrania. En los años 1937-38, el NKVD fusiló aquí a miles y miles de personas. No se sabe el número exacto. Aún en 1943, los alemanes exhumaron los cuerpos de 9.432 víctimas; las exhumaciones ulteriores quedaron suspendidas... hasta hoy. En las fosas se hallan principalmente ucranianos y polacos. En un lugar de la ciudad misma, junto a un grupo de robles centenarios, se encontraron trece fosas comunes. Yacen en ellas 1.383 personas asesinadas. Sobre las tumbas de aquellas 1.383 víctimas, asesinadas con un tiro en la nuca, se levantó enseguida el Parque de la Cultura y el Ocio. Acabada la ejecución, sobre algunas tumbas, se construyeron pistas de baile y, sobre una de ellas, un túnel de la risa.

Fuente: Kapuscinsky, Ryszard (1993). El Imperio. Anagrama. Barcelona.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Rumanía, 13 de septiembre de 1945

Dentro de una serie de medidas destinadas a ayudar a Rumanía, la Unión Soviética decide traspasar a las autoridades del país el control de los ferrocarriles. No es la primera vez que sucede algo parecido, ya que la Unión Soviética haría lo mismo con Irán un año más tarde.

Fuente: ABC, 14 de septiembre de 1945. Página 9.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Lituania, 3 de agosto de 1940

Conforme a lo pactado con la Alemania de Hitler en agosto de 1939, la Unión Soviética se erige en árbitro de Europa Oriental y se anexiona las tres repúblicas bálticas. Esto conlleva, en el caso de Lituania, a una reorganización de su sistema ferroviario. Tal es así que se cambia el ancho de vía: de 1.435 mm a 1.524 mm. Al año siguiente, cuando las tropas alemanas atacaron por sorpresa a su antiguo aliado, los ferrocarriles de Lituania tuvieron que dar marcha atrás y volver al ancho de 1.435 mm.

jueves, 28 de enero de 2016

El ferrocarril siberiano de Stalin

En el Ártico ruso permanece enterrado bajo la tundra una línea de ferrocarril, construida por prisioneros del Gulag soviético, que jamás llegó a entrar en funcionamiento. La línea, de unos 1.600km de longitud, pretendía unir el oeste de Siberia con su parte más oriental (de Salekhard a Igarka). Según la BBC, los trabajos empezaron, en su parte occidental, en 1940 pero los trabajos se suspendieron en 1941 cuando Alemania atacó la URSS. Sin embargo, otras fuentes afirman que las obras comenzaron en 1947 y terminaron en 1953.

Para la construcción del ferrocarril se crearon dos Gulag: el 501 y el 503. Cada 10 km, aproximadamente, había un campo de prisioneros que constituían la mano de obra indispensable para este proyecto. A los campos llegaron también soldados soviéticos que habían sido capturados por los alemanes durante la guerra pero que, al volver a casa en 1945, fueron considerados traidores. Se estima que, a lo largo de esos años, unos 300.000 presos trabajaron en esta línea de ferrocarril. Al menos 10 prisioneros morían diariamente a consecuencia del frío, el hambre o las enfermedades.

Al morir Stalin, en marzo de 1953, la obra dejó de tener prioridad y Nikita Kruschev relegó la responsabilidad del proyecto al Ministerio de Transportes, el cual carecía de dinero y trabajadores.