sábado, 24 de enero de 2026

Óscar Puente no es un asesino, pero debe dimitir o ser cesado

El ferrocarril vive el mejor momento de su historia (Óscar Puente, agosto de 2024)

El pasado 12 de agosto El Guardagujas publicó una entrada en la que dijimos que Óscar Puente, actual ministro de Transportes, era "incalificable". Ya entonces decíamos que la situación del sistema ferroviario era, como mínimo, mejorable. Cinco meses después hemos vivido una semana negra: 46 muertos en dos accidentes y múltiples incidencias por toda España. 

España, lo hemos dicho muchas veces, es un país decadente y amoral. Uno de los síntomas de esa decadencia es la polarización de las tragedias algo que tuvo su apogeo en el 11-M. Al hilo de esto, sabéis que sostenemos que uno de los objetivo de aquel atentado era, precisamente, dividir a la sociedad. Los terroristas, fueran quienes fueran lo lograron de manera holgada. Desde entonces, la sociedad española, divida claramente en dos bandos, se ha dedicado a profanar la memoria de los muertos, olvidando que los accidentes y las tragedias naturales no distinguen entre la derecha y la izquierda. 

Son muchas las preguntas que no tienen respuesta. Y es él, como máximo responsable del sector ferroviario, quien debe responderlas. Debe explicarnos por qué ADIF alertó en numerosas ocasiones de incidencias en el tramo de Adamuz. Debe aclarar por qué el Alvia Madrid-Huelva desapareció de las pantallas de control. Debe aclarar qué tipo de material fue empleado en la renovación de la vía en ese tramo. Algunos han agradecido al ministro la rueda de prensa que dio el jueves. Hay que recordar que eso va incluido en el sueldo. No hay hay que agradecer lo que debe ser normal en una democracia normal y corriente. 

Hemos sido tremendamente críticos con Óscar Puente por cuatro razones: su nulo amor por la libertad de expresión; su inquebrantable adhesión al líder que lo nombró; sus reiterados ataques a las empresas ferroviarias que compiten con RENFE y, finalmente, su profunda incompetencia al frente de uno de los ministerios que más dinero recibe de los PGE (Presupuestos Generales del Estado). Nosotros no vamos a llamarle asesino. Nosotros no vamos a lucir camisetas con el número 46. Nosotros jamás lo acosaremos por la calle ni reventaremos un funeral. Eso sí, nosotros, en cambio, le sugerimos que se vaya casa y siga usando compulsivamente las redes sociales. Si no dimite, sugerimos al Presidente del Gobierno que lo cese como miembro del Consejo de Ministros. En países como Egipto, Grecia o Serbia ha habido dimisiones por motivos muy semejantes. España no debe quedarse atrás en este ámbito.

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