Llevamos muchos años, como mínimo desde agosto de 2018, sin informarnos por los canales de TV españoles. Todos son malos, pero TVE es la peor. A diferencia de las cadenas privadas, que pueden hacer con su programación lo que les venga en gana, el ente público es financiado con los impuestos que pagamos religiosamente todos los españoles. RTVE siempre ha sido un vehículo de propaganda del inquilino de turno de La Moncloa. Sin embargo, las cotas de desvergüenza que se están dando en TVE no tienen precedentes. Ni Alfredo Urdaci ni María Antonia Iglesias hubieran soñado con esta TVE que, presuntamente, emite noticas veraces e independientes.
El pasado lunes, Silvia Intxaurrondo, una de las presentadoras más cercanas al Gobierno y que no ha dudado en castigar a los periodistas críticos con el poder, rindió pleitesía al ministro del ramo. El ministro fue a explicar todo lo que rodea la tragedia de Adamuz (Córdoba) y se encontró con un masaje que ya hubieran querido para sí los califas de Córdoba. Tal fue la satisfacción de Puente que terminó diciendo: "así da gusto". Además de señalar periodistas críticos, algo que no tiene precedentes en España, TVE se dedica a echar incienso al poder.
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