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domingo, 9 de febrero de 2025

La movilización del Imperio Alemán en 1914

Así narra Barbara W. Tuchman la movilización del ejército imperial alemán en los primeros momentos de la Primera Guerra Mundial:

Reservists went to their designated depots, were issued uniforms, equipment, and arms, formed into companies and companies into battalions, were joined by cavalry, cyclists, artillery, medical units, cook wagons, blacksmith wagons, even postal wagons, moved according to prepared railways timetables to concentration points near the frontier where they would be formed into divisions, divisions into armies ready to advance and fight. One army corps alone -out of the total of 40 in the German forces- required 170 railway cars for officers, 965 for infantry, 2960 for cavalry, 1915 for artillery and supply wagons, 6010 in all, grouped in 140 trains and an equal number again for their supplies.

Fuente: Tuchman, Barbara W. The Guns of August. Página 83. 


sábado, 8 de febrero de 2025

Prusia y el ferrocarril como elemento movilizador del ejército

En su libro The Guns of August, la escritora Barbara W. Tuchman afirma lo siguiente sobre la red ferroviaria de Prusia:
In addition the whole of East Prussia was crisscrossed by a network of railroads giving the defending army the advantage of mobility and rapid transfer from one front to the other to meet the advance of either enemy wing

Fuente: Tuchman, Barbara W. The Guns of August. Página 74. 

viernes, 16 de julio de 2021

La economía rusa se hunde en 1914 por la situación calamitosa de su red ferroviaria

El pasado año dedicamos a una entrada de El Guardagujas a analizar la relación entre la calamitosa actuación del ejército ruso durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la pésima situación de los ferrocarriles que, en teoría, tendrían que haber ayudado a una rápido movilización de los efectivos que pretendían frenar el avance de las potencias centrales. El mal estado del sector ferroviario también tuvo otras consecuencias:
La situación económica empeoró, debido al descalabro de la red ferroviaria, cosa que en aquel inmenso país desbarataba todos los suministros: los del frente en armas, municiones y hombres; los de las fábricas en materias primas - carbón, petróleo y por tanto electricidad- lanzando a miles de obreros al paro técnico y dejándolos sin recursos; y, por último, el avituallamiento de las ciudades, en particular harina, indispensable para el pan, base de la alimentación popular

Fuente: Stepháne Courtois. Lenin, el inventor del totalitarismo. Esfera de los Libros. Madrid. 2021

sábado, 19 de junio de 2021

Detalles del viaje de Lenin a Rusia en 1917 (II)

Los lectores más asiduos de El Guardagujas saben que la Revolución Rusa de 1917 es uno de nuestros temas predilectos. No cabe duda de que es imposible entender el siglo XX sin un acontecimiento que no solo cambió a Rusia sino al mundo entero. Más allá de consideraciones históricas y teóricas, es indudable que el ferrocarril, como ya hemos explicado en varias ocasiones, jugó un papel fundamental en el curso de los acontecimientos que llevaron a la desaparición del Imperio Ruso y la creación, años más tarde, de la Unión Soviética, el primer estado totalitario de la Historia.

En varias ocasiones hemos comentado los detalles del viaje que Lenin, líder de la facción bolchevique del Partido Socialdemócrata Ruso, realizó de Suiza a Rusia en abril de 1917. Hoy podemos aportar más detalles al respecto. Según Stéphane Courtois, autor de una reciente biografía sobre el líder revolucionario, podemos subrayar los siguientes aspectos sobre este viaje que supuso un viraje en la experiencias revolucionaria rusa:

  • Lenin, al leer las primeras noticias de la revolución de febrero de 1917, se quedó totalmente sorprendido. Una vez repuesto del shock, comentó a Kolontái que los sucesos de febrero constituían la primera etapa de un proceso de más calado.
  • Las relaciones de Lenin con el gobierno alemán, que permitió el tránsito de Lenin de Suiza a Rusia, empezaron en 1915.
  • La declaración de guerra de los Estados Unidos a Alemania en abril de 1917 favorecieron los planes de Lenin, ya que el estado mayor germano quería, a toda costa, dejar a Rusia fuera de combate. Erich Ludendorff, máximo responsable del ejército alemán, barajaba la posibilidad de atizar el fuego revolucionario para dejar a Rusia fuera de la circulación. El propio Lenin, entre otros, afirmó al respecto que fue una mera alianza táctica, una confluencia de intereses. No deja de ser una paradoja que el comunismo en Rusia llegara de la mano de una alianza táctica entre la aristocracia prusiana y los bolcheviques.

Fuente: Stéphane Courtois. Lenin, el inventor del totalitarismo. Esfera de los Libros. Madrid. 2021.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

La Legión Checa combate a los bolcheviques en el Transiberiano (1918)

El 25 de mayo de 1918 fue una fecha clave en la Guerra Civil Rusa. En ese día, se inicia la sublevación de la denominada Legión Checa, una unidad militar que daría muchos quebraderos de cabeza a los soviéticos y cuyo foco principal de resistencia sería la línea férrea del Transiberiano. Este cuerpo se creó en 1914 con los checos que se encontraban en Rusia en el momento de iniciarse la Primera Guerra Mundial y su objetivo era la lucha contra los Imperios Centrales, fundamentalmente Austria-Hungría, que tenían sometida a su patria. Con el paso del tiempo, y el reclutamiento de prisioneros capturados al enemigo, llegó a alcanzar el tamaño de un cuerpo de ejército (dos divisiones que aglutinaban unos 40.000 efectivos). Tras la Revolución de Octubre, el antiguo ejército zarista fue desmantelado pero la Legión Checa conservó su cohesión interna porque para sus integrantes los sucesos que se estaban viviendo en Rusia no les concernían. Su verdadero objetivo era conseguir la independencia de Chequia y Eslovaquia.

El Gobierno de Lenin decidió evacuar a los checos, que estaban desesperados por no poder regresar a casa ni continuar la guerra como hasta entonces, a través del puerto de Vladivostok, destino final del Transiberiano en el litoral del Pacífico. Según el propio Lenin, que contó en esto con el apoyo de Trotsky, la rebelión de los checos contra los bolcheviques era algo que estaba orquestado con los aliados occidentales. En opinión de Edwan Mawdsley, esto no es cierto aunque sí es verdad que la rebelión jugó a favor de los intereses de la Triple Entente. Los aliados no estaban de acuerdo en cómo usar el potencial de la Legión Checa. Por un lado, los franceses querían evacuarlos de Rusia mientras que los británicos preferían que siguieran allí para abrir otro frente.

La chispa que provocó la insurrección fue un incidente con prisioneros húngaros en Cheliabinsk el 14 de mayo de 1918. Los checos lograron tomar la ciudad pero la reacción de Moscú fue desarmar y disolver la unidad militar. Fue entonces cuando los líderes de la Legión Checa ordenaron a sus subordinados que salían en dirección a Vladivostok. La orden de Trotsky desde Moscú fue implacable:

Se disparará inmediatamente a cualquier checoslovaco armado que se encuentre en la vía del ferrocarril

La revuelta se extendió como la pólvora a través de los casi 8.000 km del Transiberiano. En dos semanas, los checos lograron tomar varias ciudades importantes y bloquear la línea férrea. En tres meses, la línea del Transiberiano estaba bajo el control total de los checos y también amplias zonas del oriente ruso.

Fuente: Evan Mawsley. Blancos contra Rojos (La Guerra Civil Rusa). Desperta Ferro. Madrid. 2017.

martes, 1 de septiembre de 2020

Lenin abandona Petrogrado y se dirige a Moscú (marzo de 1918)

El 7 de marzo de 1918 Lenin afirmó que no tenía dudas sobre las intenciones alemanas de conquistar Petrogrado lo cual provocó que los bolcheviques organizaran el traslado a Moscú de manera clandestina. El 9 de marzo un diario de la ciudad informaba de que Petrogrado estaba sumido en el caos y sus ciudadanos, presos del pánico, intentaban huir como fuera. Según Pipes, la decisión, teniendo en cuenta la situación del frente, fue la correcta pero no podemos olvidar que los bolcheviques calificaron de traidor al Gobierno Provisional cuando la situación era la misma un año anterior.

Lenin, junto con su secretario y su esposa, abandonaron Petrogrado en la noche del 10 al 11 de marzo de 1918. El viaje fue, una vez más, en tren y contó con una escolta especial de los Fusileros Letones, una de las unidades militares más fieles al líder revolucionario. A la llegada a Moscú, Lenin solo fue recibido por su hermana. De este modo, los bolcheviques cambiaron la capital del país. Lenin situó la sede del Gobierno Soviético tras las murallas del Kremlin. Terminó así, con el traslado de la capital del nuevo estado bolchevique, la era iniciada por el zar Pedro I el Grande de acercar Rusia a Occidente. 

Fuente: Pipes, Richard. The Russian Revolution. Vintage. New York. 1991.

martes, 25 de agosto de 2020

Detalles del viaje de Lenin a Rusia en 1917

Hace casi cinco años, estuvimos comentado en El Guardagujas, de manera breve, los avatares que rodearon el viaje de Vladimir Illich Ulianov, más conocido como Lenin, en tren desde Suiza hasta San Petersburgo. Como ya hemos señalado en otra parte, durante este verano hemos finalizado la lectura de The Russian Revolution, una obra de Richard Pipes que ya hemos utilizado anteriormente, y que aporta más datos sobre este viaje crucial para entender el devenir de Rusia durante los meses que transcurrieron entre la revolución de febrero y la de octubre, momento en el que los bolcheviques tomaron el poder. No es exagerado afirmar que la Revolución Rusa no se entiende sin el ferrocarril, un medio de comunicación que también jugó un papel determinante en la Guerra Civil rusa.

El Kaiser Guillermo II, al percatarse de la dificultad de destruir definitivamente el ejército zarista, llegó a la conclusión de que lo mejor para los Imperios Centrales era dividir la Triple Entente. Para tal fin, se considerarían medidas de otro tipo como fomentar la división de la opinión pública y la clase política rusa. El nuevo gobierno provisional ruso seguía estando al lado de los aliados y, por tanto, se hacía necesario la desactivación del nuevo régimen mediante un golpe de efecto. Hubo personajes, como Alexander Parvus, que aseguraron que la izquierda antibelicista, debidamente organizada para tal fin, dejaría a Rusia fuera de la guerra en dos o tres semanas. No solo eso. Su análisis sobre Lenin parecía realmente espectacular: predijo que el líder revolucionario derrocaría el Gobierno Provisional y, seguidamente, pediría una paz por separado al Imperio Alemán. Para regresar a Rusia, una empresa que costó al Tesoro alemán unos cinco millones de marcos de la época, Lenin puso sobre la mesa una serie de condiciones como otorgar al tren un estatus de extraterritorialidad y que los viajeros no tuvieran que pasar por controles de pasaporte. 

A las 3:20 p.m. del 9 de abril de 1917, 32 emigrados rusos partieron hacia la frontera entre Suiza y Alemania. Aunque se desconocen sus nombres, sí sabemos que en el pasaje del tren figuraban 19 bolcheviques (Lenin, Krupskaia, Zinoviev con su esposa e hijo, Inessa Armand y Radek), 3 seguidores de Trotsky y 6 miembros del Bund. En el paso fronterizo de Gottmadingen son trasladados a un tren compuesto por dos coches: uno para los rusos y otro para la escolta alemana. Pipes afirma que, en contra de lo que se suele decir, el tren no estaba sellado. Dos días después el tren llega a Berlín donde se detiene durante una jornada completa. Al día siguiente reanuda su marcha hasta Sassnitz, donde el pasaje toma un barco hacia Suecia (Trälleborg). Al llegar a Suecia se dirigen a Estocolmo donde son recibidos calurosamente por el alcalde de la capital. 

Mientras sucedía todo esto, el Gobierno Provisional, salido de la Revolución de Febrero, dudaba sobre la conveniencia de dejar entrar a Lenin en el país. Al final, dio luz verde a la llegada de los revolucionarios por la creencia de que Lenin se comprometería políticamente al haber viajado por territorio enemigo. La expedición llegó a la estación de Finlandia de San Petersburgo el 16 de abril de 1917 a las 11:00 p.m. 

Lenin tardó poco en dejar claras sus intenciones. El mismo día de su llegada presentó su programa político para el futuro de Rusia. Este programa sería conocido como Las Tesis de Abril: 

  • Finalización de la guerra de manera inmediata
  • Transición a la "segunda fase de la Revolución"
  • Rechazo a la colaboración con el Gobierno Provisional
  • Todo el poder para los soviets
  • Abolición del ejército y creación de milicias
  • Abolición de la propiedad privada, nacionalización de la tierra y  creación de un Banco estatal
  • Creación de la Tercera Internacional
  • Control de la producción y distribución

Fuente: Pipes, Richard. The Russian Revolution. Vintage. New York. 1991.

domingo, 19 de abril de 2020

Rusia y la movilización de su ejército en 1914

En estos días de confinamiento estamos leyendo, en su versión original, La Revolución Rusa de Richard Pipes, una monumental obra cuya lectura es imprescindible para entender un acontecimiento que cambió la historia rusa y del mundo. Posiblemente, a la finalización de nuestra lectura, hagamos un vídeo en nuestro canal de Youtube sobre este libro.

En el capítulo dedicado a la preparación del Imperio Ruso para su entrada en la Gran Guerra al lado de los aliados occidentales, Pipes afirma que el sistema de transporte ruso fue una de las causas, si no la más importante, del desastre militar ruso. Alexander Guchkov, ministro de la Guerra durante el Gobierno Provisional de 1917, contó a un enviado británico que la desorganización del sistema de transporte había hecho más daño que cualquier derrota en el campo de batalla. Esta situación era difícil de remediar en mitad de un conflicto de la magnitud del que estamos hablando y más teniendo delante, nada más y nada menos, al Imperio Alemán cuyo ejército ya había dado síntomas de su eficacia en la Guerra Franco-Prusiana de 1871. Algunos datos evidencian estas deficiencias:
  • Rusia, al comienzo de la guerra, tenía 1,1 km de ferrocarril por cada 100 km cuadrados. Alemania, en cambio, tenía 10,6. Francia disponía de 8,8 y el Imperio Austro-Húngaro 6,4. 
  • En los países occidentales un soldado tenía que desplazarse, de media, entre 200 y 300 km desde su residencia hasta el frente. En Rusia la distancia oscilaba entre 900 y 1000.
  • Rusia, en caso de guerra, disponía de dos puertos por los que podría recibir suministros sin problemas. El puerto de Arcángel, que estaba congelado durante seis meses al años, disponía de un ferrocarril de vía estrecha con el centro del país. Murmansk no disponía de una salida por tren en 1914. Un año más tarde, se construyó una línea, terminada en la víspera de la Revolución de Febrero de 1917, que lo unía a San Petesburgo.
Fuente: Richard Pipes. The Russian Revolution. Chapter 6. Russia at war.

domingo, 11 de noviembre de 2018

El final de la Primera Guerra Mundial se firmó en un vagón de tren

Hoy, 11 de noviembre de 2018, se ha conmemorado en todo el mundo el final de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que alcanzó unas dimensiones desconocidas para sus contemporáneos y cuyo nivel de destrucción no tenía precedentes en la Historia debido, entre otras cosas, al uso de armas nuevas, principalmente las químicas, que causaron una cantidad de bajas enorme en todos los bandos contendientes. No pasaría mucho tiempo, sólo 21 años, para que se iniciara un conflicto mucho más mortífero que el que se inició en el verano de 1914. 

Firmantes del armisticio con Alemania en noviembre 1918
Fuente: Euronews
La firma del documento, que puso fin a la carnicería iniciada en 1914, tuvo lugar en un vagón de tren a las 5:15 a.m. del día 11 de noviembre de 1918. Este vagón, perteneciente a la Compañía Internacional de Coches Camas y construido en 1914, era parte del cuartel general del jefe supremo aliado, el Mariscal Ferdinand Foch. El vagón, en el momento de la firma, se encontraba en el bosque de Compiègne, un lugar apartado y fuera de la mirada de los curiosos y de la prensa. 

Información de The Times donde se cita el lugar de las negociaciones del armisticio.
Fuente: The Times, 11 de noviembre de 1918. Página 8.
Se da la circunstancia de que el 22 de junio de 1940, la rendición de Francia fue firmada en ese mismo vagón como muestra de revancha tras lo ocurrido en noviembre de 1918. El vagón fue trasladado a Alemania pero no sobrevivió a la guerra, ya que unidades de las SS los destruyeron en los últimos días de la guerra.